La mujer cíclica (fragmentos para un proyecto incierto)

1.TODO ESTE SILENCIO

Todo este silencio es una ofrenda.

Un reflejo.

Estoy viviendo una vida que no me pertenece.

Estoy en un cuerpo que podría desdoblarse. Que fue otro y  algún día, como tocado por una bendición, será otra cosa.

Elegí hablar desde una fractura. Desde lo torcido. Desde un umbral que aguarda su propia ingrata resistencia.

Resistencia a la espera. Resistencia a lo que aguarda, al propio acto de aguardar. Convulsión o espiral. Violencia pura.

Habito un velatorio. Mi propio velatorio. Soy el velatorio de otros. Anunciada en el dolor prematuro de la risa infantil.

Y lo que habito no es lo que soy. Siempre hubo alguien más detrás de mí. Habito un préstamo. Un remedo, un lazo. Una malla de fibras oscuras.

Ahora me veo así: un muelle, una bisagra, una piel suave que se endurece, el miedo, todos los miedos, las llamadas de las voces prisioneras, la sierra que puede cercenar. Potencia, ilusa potencia malograda.

Ahora me digo así. Me digo. Como una mujer. Como un paréntesis. Como un lugar inquieto y suspensivo. Como una detención.

 

 2. LA VOZ DE LOS GUARDIANES

Tenía que llegar el silencio, en su insistencia, a ser oído.

Dijo: yo soy el silencio. Yo soy el paisaje advenedizo. Soy mi propia hora y mi desvelo. Nazco rescoldo y muero ni origen ni palabra. Silabeo con mi cuerpo el mayor alejamiento.

Si hubiéramos podido rescatarla, rehacer su carne con el roce de un sonido, si en la convergencia de su monstruosidad y la nuestra no estuviera oculta una pregunta que ella exhibía en la boca a modo de desafío y nosotros guardábamos dentro como un secreto impronunciable.

 

3.LA MUJER CÍCLICA

mi cuerpo férreo

mi cuerpo frágil

vegetal en usura

en mitad de la calle

todos estos cuerpos del espacio

en su contra

y ahora

la lucha atemperada de yo y la luz

yo y el canto

mi austeridad el crimen sin sangre

una pared gris

el músculo contrae el engaño

la vida es esta intersección

la comisura de la vida

terminal clausurada

los ojos abiertos mirando al cielo

la sinapsis

las líneas de corte

el pliegue en el cerebro caliente

las moscas que vuelan tan cerca de mis manos

sus alas diminutas

el rostro helicoidal de la muerte

los deseos lóbulos sin sombra

el tacto del cartílago

el mapa la orientación la pérdida

el diálogo con un vidrio roto

el ojo obstruido el ojo ciego

el sudor del sol mojado

la obscenidad del cielo

el metálico candor de las columnas

sostén y óxido réplica vertical

escapulario en cobre

un barril lleno de cuchillos

el alimento crudo la bilis

el olor del cloro el rojo en las cortinas

la transparencia del tejado

la opacidad de los espejos

la impiedad en la cara de los santos

los altares

las flores entregadas

la débil llama aquí en el pecho

la llama comprimida

la débil la deudora

la llama

la que grita

fascinada por los gritos de otro mundo

la que abandona el templo descalza

la que sale

ahora

hacia el silencio

 

Leer aquí otro proyecto incierto

Anuncios

6 comentarios en “La mujer cíclica (fragmentos para un proyecto incierto)

  1. difícil decir algo cuando todo invita a callar, cuando el silencio nos precede y nos invita a entrar así, sin palabras (sin armas) en el cuerpo textual del otro, para ahogarnos un poco ahí

    imagino a la mujer cíclica como un proyecto que sólo puede ser incierto, que no puede concluirse (condescender a la certeza), porque su propio fuego quema los cercos consabidos, la univocidad de las designaciones, los ejes rectos de la mirada que aquí queda descoyuntada por la letanía, la reiteración que invoca su diferencia e invita a cierta oblicuidad, a cierto ras de suelo: una de las formas de delicadeza de la mirada insurrecta, del cuerpo que se duele y se sabe doliéndose, en exilio de miradas, fugado de la muerte en los ojos que excluyen, asumiendo su corrosión como condición para un posible -cíclico- renacimiento en otro gólem de palabras

    la carencia, tan impronunciable, tan hermosa

    si acercamos el oído a la nervadura de tus palabras, las oímos crecer. Oímos las termitas dentro: su vida. Su intensidad

    /un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s